Para controlar
el movimiento no basta con accionar, también se
necesita una realimentación de alguna de sus variables
(normalmente posición o velocidad) hacia el elemento
controlador para que éste pueda actuar en consecuencia.
En muchos casos, además, no sólo se debe
medir la variable realimentada; también se debe
indicar visiblemente de forma inteligible para el ojo
humano. Los indicadores de posición satisfacen
esta necesidad.